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toda esta sangre, esta vida, para qué pregunto y doy eco de mis antepasados que me miran necesito un esfuerzo muy grande para sacrificarme y abandonar quien soy, fondear la oscuridad
debe ser hermoso haber nacido mujer haber nacido muchacha, ser deseada
no las canciones más bellas no son falsas negarme a creer eso es negar la vida la vida verdadera, la verdad que me susurra entender el apuro de mi muerte "a quien esté leyéndome" si alguna vez estás cerca de mí, si alguna vez estás, yo lo di todo
tardé años en aprender a morir, ahora con facilidad llego a un tajo en el universo, un sexo dentro de otro, siempre algo detrás, llamándome esto qué significa? la locura? el ruego? no quiero hacerme la especial aunque cada persona tenga su derecho considerando que nacimos y nuestro tiempo es breve lo que sí quiero es amor y por cualquier método a él he de arribar
yo aprendí a mirar cuando miré a una amiga tejiendo con sus ojos el cristal de una copa ahora puedo, cerrados los párpados, arder dentro en los filos del océano los que escriben papeles y se hacen tanto los griegos no tienen idea de que yo soy más griego que todos ellos juntos aunque sea mujer también comprendo que la infinitud es una amenaza pero no para mí, ni para las personas, sino para la gente, los inventores de leyes que rápidamente instauran, junto a iglesias, costumbres olvidando la tierra después después siempre la tradición se encarna en el tedio de la época sea por nuevos posers o por gente que da confesiones banales de su vida no me interesa ser clásica ni contemporánea, vago la ensoñación es prohibida, imaginar es errar, perder el público
deseo, deseo y es imposible, busco el amparo redondo que no pueda resistirse pero quién puede conocerme, quién puede venir a mí, a mí que soy una especie de bicho lleno de habitaciones, de países cruzados por la rosa de los vientos (no le digas a mi corazón que lo quiero mucho aunque con gusto sentiría otro más cerca)
en kamarpurú hay una entrada, ahí te dejan pasar si vas con todo el pensamiento blanco los pechos de los muchachos, ramos de montes sedientos, helados hasta que llegan allí pero yo soy un ladrón, cómo vas a creerme a mí una vez yo fui una llavecita encerrada en una fiebre, y la fiebre misma contenía ahora mi canción, mi canción, mi canción vamos, llegaremos, no te apures